DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y EL FEMINISMO

El principio del siglo XX empieza a marcar importantes cambios en la emancipación de la mujer, sin embargo, de la historia sabemos que ésta lucha en manos de mujeres feministas puede datar desde el S.XVI y si queremos, desde épocas anteriores a la era cristiana, que si bien, aún no existía la presencia de una Iglesia fundada bajo los déspotas y patriarcales preceptos del catolicismo, en muchas culturas y sociedades, la mujer no se desempeñaba en circunstancias de igualdad con el hombre. Una figura de feminismo que vale la pena mencionar de los inicios del cristianismo es, Hipatia. Matemática, astrologa y filósofa griega, única mujer que ocupara una posición de notabilidad e importancia durante los últimos tiempos de la Biblioteca de Alejandría, tales conocimientos le costaron su vida en el año 415 d.c. cuando fue brutalmente asesinada por la turba cristiana al ser acusada y condenada por contradecir al obispo de Alejandría. Para quienes no la conocen, recomiendo su lectura.

Por otra parte, durante el S. XVII en México, de merecido reconocimiento es Sor Juana Inés de la Cruz. Poeta barroca, filosofa y científica. Un personaje histórico de gran legado que, a pesar de su condición religiosa, no dudó en luchar por sus derechos como mujer e imponerse a su propia Iglesia bajo el riesgo de ser condenada por un tribunal de la Santa Inquisición. Aunque contó con mejor suerte que Hipatia, su vida quedó confinada al claustro y a la vida monástica contando con no más que su pluma para desahogar sus penas y denunciar el recelo con que miraba a la Iglesia y a los hombres, que de tanto la habían privado, pero nunca de su conocimiento ni de sus pasiones. Las rejas de su claustro le negaron una libertad subjetiva ya que, de su mente y su corazón, nunca lograron hacer una prisionera.

Bueno, y cuantas más arderían en piras acusadas de herejes por tener conocimientos que los hombres comunes no comprendían o por revelarse a la autoridad patriarcal.

A todas aquellas feministas, a las de la historia de la humanidad, a las recientes, a las de todos los tiempos, les debemos los avances que, aunque lentos o milenarios, hoy por hoy, podemos decir que casi, lo hemos logrado. Y digo casi, porque aún queda mucho por andar.

Existen en la historia tres olas feministas que marcan cada una de sus influencias. La primera, representa la lucha por el derecho a la educación y emancipación (Salir del analfabetismo y no pertenecer al hombre, padre o esposo.) La segunda, incluye el sufragio, la educación superior y la inclusión en el ámbito laboral. La tercera, que sigue vigente al día de hoy, se trata principalmente de la liberación sexual y planificación familiar, posibles gracias a la aparición de la píldora anticonceptiva y, la igualdad de remuneración y posición en el trabajo. Actualmente, esta lucha que pertenece a la tercera ola, talvez ya es hora de hablar de una cuarta, implica la libertad y derecho de las mujeres a nivel global sin importar culto o religión. Una lucha contra la mutilación genital de contexto cultural, la pedofilia aceptada por creencias socio religiosas, y argumentos que desvalorizan a la mujer por el simple hecho de ser mujer, según sus costumbres.

En éste contexto, el feminismo se ha empoderado en una causa globalizada e imperativamente necesaria.

 

¿Por qué es importante el feminismo y por qué, algunos lo satanizan?

 

Son datos reales que en pleno siglo XXI, ¡HOY!  una de cada tres mujeres en el mundo será golpeada o abusada sexualmente en algún momento de su vida. A más de sesenta millones de mujeres jóvenes o niñas en el mundo, se le niega el derecho a la educación. En países en vías de desarrollo, una de cada siete mujeres se casa antes de cumplir los quince años, siendo aún niñas.

El verdadero feminismo se fundamenta en una lucha por la igualdad y el equilibrio tanto en libertades como en derechos, así lo ha demostrado la historia y su causa. El feminismo es una lucha por la dignidad, no es el equivalente al machismo como muchos equivocadamente lo piensan sino todo lo contrario. Luchamos por la equidad y no por supremacía. Pero, para gran pesar de todas aquellas valientes mujeres que nos heredaron sus luchas y causas, se ha confundido con un feminismo radicalista que viene apareciendo ya hace bastante tiempo y donde más bien parece ser, un desquite y una guerra abierta contra el hombre. Erróneamente se ha asumido una actitud que emula a la insoportable actitud machista y no, lo que significa el verdadero feminismo.    Ese radicalismo, muchas veces insoportable, es el responsable que se satanice y mal entienda la causa feminista, no solo por los hombres, sino por aquellas mujeres que le dan su mal nombre adoptando actitudes y tendencias obstinadas.

¿Cuándo será que nos entendamos como individuos con mismos derechos, libertades y obligaciones, hombre y mujer, ambos dignos de respeto, gentileza y valía?  ¿Cuándo será que se entienda que las mujeres no somos objetos sexuales, y que los hombres también, pierden la reputación? ¿Cuándo será que en nuestras diferencias veamos lo que nos une y no lo que nos separa?  Que, aunque nuestra anatomía nos difiera, nos unen nuestras emociones, fortalezas, debilidades y capacidades.

El secreto de la armonía es el balance, la justa lucha de causa válida por los principios fundamentales de la humanidad como un todo y no, parcializada. Me declaro feminista y como tal, clamo a mis iguales al recato y a la causa inteligente y justa. La Causa Feminista es quizás, una de las más necesarias de la humanidad, pero si no se practica con conciencia, con verdadero valor y justicia, se desvaloriza su fundamento y en vano habrá sido el camino emprendido por todas aquellas mujeres prominentes de la historia.

Queda mucho camino aun por recorrer y mientras esto no suceda, la causa Feminista debe continuar.

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