SEXO TÁNTRICO, EL SEXO SAGRADO

    

      El Amor transforma, si dirigimos su energía a un estado sublime y con el fin de conectarnos, reconociéndonos como parte de un plan superior y en consciencia con la interna Divinidad Femenina.   

   Se cree que la sabiduría del sexo tántrico existe desde hace más de 5,000 años, su propósito es la iluminación y el despertar espiritual mediante la energía más poderosa que posee el ser humano, su energía sexual. El Tantra, nos enseña a expandir nuestra mente, nuestra fuerza vital y nuestros corazones, a celebrar la vida como una totalidad en conexión con el Todo. A través de él, nos manifestamos en balance con nuestra existencia física y nuestra realidad espiritual. Experimentamos el sublime sentimiento del Amor y nuestra sexualidad de la forma más expansiva y creadora que puede existir.   

   Tanto hombres como mujeres poseemos ambas energías, Yin y Yang.  En el Tantra, se considera que el lado derecho del cuerpo es el energía masculina y el lado izquierdo, la energía femenina. Sin embargo, el sagrado poder del Tantra lo posee la mujer como parte creadora. Es el hombre quien debe estar dispuesto a recibir esa energía de su “Diosa” y participar de igual manera de forma consciente y amorosa.   

   El sexo tántrico reconoce la sexualidad como un acto sagrado en el cual la pareja, a través de su sexualidad sagrada, se eleva a un plano superior de espiritualidad sublime. Es el camino hacia la autoexpresión sensual para alcanzar la plenitud por medio de los cinco sentidos, explorar la intimidad, el amor y la sensibilidad en lo que podríamos entender como una forma de “meditación dinámica” o estado consciente sensorial y meditativo entre dos.  La clave, es la respiración. 

   Antes de iniciar, preparamos la habitación con velas aromáticas, inciensos, aceites naturales como el jazmín o rosas que se utilizarán en las caricias, música suave y relajante, tántrica si es posible con el volumen bajo para armonizar,  telas suaves y si se desea,  flores. Pueden compartirse alimentos livianos que estimulen el paladar.  Miel, canela, chocolate, fresas, bebidas de ginseng etc. Debe experimentarse con todos los sentidos y estar unidos y despiertos a las sensaciones del otro, intentando sentir lo que tu pareja siente, ésta práctica ayuda a conectarse desde un nivel más elevado e intuitivo con la otra persona. Recordemos que en el sexo sagrado, la unión no se trata solo de cuerpos con el único fin de llegar al orgasmo, sino, de dos almas que habitan su templo y se unen para celebrarse desde el nivel físico y espiritual. Así debe visualizarse en todo momento, procurando percibir o sentir su energía, la piel y todo su ser. La contemplación se centra en la otra persona, no en sí mismo, en su bienestar y su placer con un sentimiento de pasión y ternura que nace desde el corazón y desde el interior.   

   Se inicia con la respiración procurando sincronizar. Cuando uno inhala, el otro exhala. La respiración ha de ser suave y en calma, visualizando en cada inhalación la energía que sube desde la base de la columna hasta la chacra corona y en cada exhalación, la energía que penetra desde la corona hasta la chacra base (a través del Kundalini). Así, las veces que sea necesario hasta sentir el aire penetrar por todo nuestro cuerpo, por cada célula y cada átomo. Visualizar el aire o la energía con colores, facilita la experiencia. Al exhalar, le estamos entregando toda nuestra energía pura, y en la inhalación la estamos recibiendo de nuestra pareja.  Esto es sincronizar en la respiración y en energía, de esta forma energizamos la respiración de manera consciente y compartimos todo nuestro Ser con el ser amado.  También, podemos visualizar la energía que fluye directamente entre los corazones, es posible llegar a experimentar una sensación de calor por ejemplo, en la zona del corazón o en la frente. Es lo que sentimos cuando estas chacras se abren.   

   En el sexo sagrado los juegos previos son esenciales de manera que la excitación se prolongue lo máximo posible y el fluido de energía se incremente, tomándonos el mayor tiempo en ello, ambos con los ojos abiertos procurando una conexión profunda e íntima. Presenciar el acto del amor, transforma desde el corazón.   

   Durante la experiencia, trasmutamos la energía sexual en consciencia pura, conectándonos con el Todo y emanando desde adentro la energía sagrada vital que nutre nuestro mundo físico. Nos expresamos a través de todos los sentidos y todo nuestro cuerpo de manera sensual, amorosa y contemplativa. Siendo conscientes de nuestro cuerpo, nuestra espiritualidad y fusionando las almas en unidad.   

   Mediante ésta práctica milenaria despertamos a una sexualidad sagrada que nos lleva a estar presentes en el momento, a conectarnos con nuestro cuerpo y con nuestra respiración, a unirnos al Universo y abrir nuestro corazón sin limitación alguna. Debemos ser conscientes de nuestra presencia física y apreciarla, reconocernos como seres espirituales y estar totalmente conectados con nuestra energía y con la energía de nuestra pareja, entrelazados en un estado de sensaciones vibrantes, eróticas y amorosas.   

   El acto sexual sensible y consciente, es mucho más que el compartir pieles y llegar al éxtasis, se unen y comparten las energías, el alma y toda nuestra esencia. Es el contacto más íntimo, vulnerable si se quiere, que pueden compartir dos personas en amor.  No es casualidad que la energía más poderosa que poseemos es la energía sexual, por lo que al compartirla en Amor y conscientes de toda su capacidad creadora, sin barreras, desnudamos no solo nuestras pieles pero nuestras almas también. Si la atracción y el sentimiento que une a dos personas, no se reduce al físico, pero involucra la atracción mental y energética, si son dos almas afines y sienten en Amor, el sexo tántrico o sagrado, será la experiencia más sublime de unión,  expansión de conciencia y apertura del corazón.    

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