SER INNOVACIÓN

     

     Existimos bajo conceptos creados por costumbres culturales y sociales a los que solemos llamar “ideales” o “zonas de confort”. Son el manual que por décadas o centenares de años, hemos reconocido como guía práctica y única para conducirnos exitosamente dentro de un medio determinado.

   Sin embargo, ser innovación requiere romper con tales o cuales conceptos y entrar a analizar la fina brecha que existe entre la subjetividad y la objetividad.  Los pilares de la existencia humana deben de sostenerse desde su libertad. Todo Hombre debe ser libre en sus pensamientos, sus actos y su desarrollo individual, siempre y cuando el beneficio propio no constituya el prejuicio de otros y comprendiendo que, como cualquier principio de derecho humano y filosófico, la libertad de uno termina donde la disminución del otro comienza. Cualquier forma de conocimiento sin amor y sin que medie el corazón, fácilmente se convierte en un estado egocéntrico y perverso.

   Nuestra naturaleza humana nos lleva a aferrarnos a las ideas preestablecidas o a aquellas que nos son familiares, sin embargo, la capacidad de desarrollo mental, moral y ético, van mucho más allá de la desafortunada inconsecuencia del no cuestionar, no analizar y no reflexionar. Entendemos que todo hecho analítico que se manifieste en la razón, inicia siempre con un acto de curiosidad. Generalmente, la curiosidad nos lleva a dudar y esto no debe entenderse como escepticismo sino más bien, cómo un despertar de consciencia y la búsqueda de nuevos conceptos más acordes con la realidad actual de cada individuo y sus experiencias.

  Ningún aspecto de la “realidad”, por lo tanto, puede tomarse como un absoluto, ideal, intocable e inamovible. La Naturaleza, el Universo, el Hombre, el pensamiento, son evolutivos y existen en constante movimiento y transformación, suponer lo contrario sería inconcebible.  No puede entonces aceptarse como indiscutible toda propuesta, sin pasar primero por la reflexión hasta lograr el entendimiento.  Es así, como en la reflexión consciente descubrimos todo aquello que quizás nunca antes imaginamos, o siquiera habíamos considerado. Crecemos desde la curiosidad, la reflexión y la acción.

   Aquel que es  libre y consciente descubre sin temor las puertas al umbral del conocimiento. Una mente curiosa, abierta, empática y alejada de convencionalismos limitantes, nos convierte en seres innovadores cumpliendo con el plan Divino y Universal. Ser innovación es desarrollarse en pensamiento, conocimiento  y acción,  manteniendo en constante movimiento la transformación individual en beneficio propio y tanto más allá como podamos extenderla al entorno.

 

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